martes, 8 de enero de 2013

Una ley ignominiosa que castiga el altruismo


CARTAS AL DIRECTOR "EL PAIS" 09-01-2013

Mi amigo Abdoulayed tiene la piel negra y los ojos inundados de estrellas. Llegó a España para trabajar en la Expo zaragozana y luego fue abandonado a su suerte, sin dinero y sin papeles, por un empresario que decidió aprovecharse de su indefensión y su deseo de encontrar una vida mejor en estas tierras. En 2010, un grupo de organizaciones y movimientos ciudadanos aragoneses realizamos una marcha a Bruselas en defensa de los derechos laborales y sociales que estaban en peligro. Durante más de 1.800 kilómetros de asfalto, polvo, sol y lluvia, la estilizada figura de Abdoulayed compartió su camino con el nuestro.
Tras regresar de esta romántica aventura, una orden de expulsión y una oscura celda le estaban aguardando.
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